comer insectosEn Europa no es muy habitual eso de comer insectos básicamente porque nos provoca un rechazo instantáneo. Pero, en otras culturas no es así y se suelen consumir hormigas, saltamontes o gusanos (según la especie varía su sabor y textura).  Y lo cierto es que a pesar de que aportan aminoácidos esenciales y otros nutrientes, los expertos aseguran que no son una fuente de alimentación de primer orden.

De esta forma, el consumo de insectos se considera una alternativa a las fuentes nutricionales tradicionales, pues son ricos en proteínas, no obstante, no es equiparable al de animales mayores, por lo que su consumo será una alternativa cuando no hayan “fuentes proteicas de mayor calidad”.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) los insectos complementan la dieta de aproximadamente 2.000 millones de personas en el mundo. Y entre los más consumidos destacan algunas especies de saltamontes, hormigas o gusanos y, en función de la especie, su sabor y textura puede ser muy variado.

En cuanto a la forma de ingerirlos puede hacerse en crudo siempre y cuando la especie de insecto no tenga un elemento tóxico en su organismo, según han confirmado fuentes expertas.